El presente artículo
describe el escenario actual del desarrollo de la tecnología y los distintos
caminos por los que pueden optar las escuelas que deseen incluir la tecnología
informática en su oferta educativa.
Por Luis Bretel
El diluvio
Hace algún tiempo se me
ocurrió una metáfora que expresa muy bien lo que las tecnologías de la
información y comunicación (TIC) han producido en la educación contemporánea:
la del “diluvio comunicacional”.
Apenas tres décadas atrás,
la información, el conocimiento científico y el conocimiento tecnológico
estaban lejos del alcance de niños y adolescentes, y muchas veces, también,
lejos del alcance directo de sus propios docentes. Las universidades y todas
las instituciones educativas formales tenían una “llave de agua” (de
información y conocimiento) que podían administrar casi a voluntad. Todos los
alumnos debían mojarse, y el maestro, con su habilidad, debía lograr que cada
quien se mojara y bebiera poco a poco, y nunca más de lo necesario. La idea era
lograr que los alumnos se mantuvieran siempre con un nivel óptimo de humedad en
la piel, y que bebieran lo que pudieran sin atorarse ni ahogarse.
De pronto, sobrevino la
gran inundación que, a manera de un nuevo diluvio —esta vez global—, hizo estallar
todas las llaves y tuberías, y nos arrastró a todos con ella. Estamos inundados
de información, y ya no es posible administrar el agua como lo hacíamos antes.
Ya no podemos pretender que niños y jóvenes acudan a estas instituciones a
aprender a mojarse la piel y a beber del manantial del saber que
administrábamos los docentes. Ahora debemos enseñarles a mantenerse a flote
para poder respirar y no morir ahogados, a nadar para no dejarse arrastrar por
la corriente y a sobrevivir en un medio acuático.
El Papel de las Tic,s en el salón de Clases
Los cambios
Definitivamente, Internet
tiene un conjunto de características impresionantes: es instantánea, inmediata,
mundial, descentralizada, interactiva, capaz de extender ilimitadamente sus
contenidos y su alcance, flexible y adaptable en grados notables. Es
igualitaria, en el sentido de que cualquiera con el equipo necesario y modestos
conocimientos técnicos puede ser una presencia activa en el ciberespacio,
emitir mensajes al mundo y ser oído. Permite a las personas permanecer en el
anonimato, desempeñar un papel, fantasear y también entrar en contacto con
otros y compartir. Todo esto ha hecho que las nociones de tiempo y espacio se
alteren, que los referentes tradicionales para nuestra socialización y para la
construcción de identidades sean trastocados, entre muchas otras
transformaciones.
De modo particular, las
computadoras e Internet se han convertido en la fuente de información más rica,
más diversa y más consultada. Rápidamente han ido desplazando a las
enciclopedias y a las bibliotecas como centro de consultas.
No hay, hoy en día, ningún
descubrimiento o avance de la ciencia que no se pueda conocer en Internet. Es
que no solo aumenta día a día la cantidad de información disponible, sino
también la velocidad con la que esta circula, se renueva y se da a conocer: la
televisión y el cable, las computadoras e Internet, los teléfonos celulares,
etc., han ido poniendo al alcance de niños y adolescentes más información de la
que son capaces de asimilar.
Pero no solo la cantidad y
la velocidad con la que se produce y difunde el conocimiento están cambiando,
sino también la manera en que este se produce y se comunica. El conocimiento ya
no es producido por solitarios investigadores, sino que ha pasado a ser una
construcción colectiva —distribuida—, generada por equipos de científicos que
trabajan interconectados por Internet, que se retroalimentan y transmiten sus
conocimientos por medios muy variados.
El medio ha producido
también profundos cambios en los usuarios, quienes, además de poder participar
más activamente en la producción de este conocimiento —debido a la
horizontalidad de la comunicación y a la interactividad—, pueden acercarse a
muchos tópicos desconocidos, cuyas temáticas son presentadas en atractivos
formatos multimedia.
También les ofrece la posibilidad
de comunicarse de manera más constante con personas que pueden estar en su
misma ciudad o en cualquier otra parte del mundo —indistintamente—, y al mismo
tiempo les permite ponerse en contacto con personas de culturas diferentes e
intercambiar con ellas opiniones e inquietudes. La inexistencia de censura en
Internet —cosa que algunos consideran positiva, y otros, peligrosa— se presenta
como una posibilidad de acceder a información acerca de cosas a veces vedadas
por los medios de comunicación tradicionales, y permiten al usuario ampliar su
visión del mundo.
El cambio producido por
Internet en sus usuarios los hace diferentes a las demás personas. Las
posibilidades que ofrece este medio para el trabajo, los estudios, el
entretenimiento, la comunicación y la cultura general marcan una diferencia
importante entre las personas que cuentan con este medio y las que no lo
poseen. Esta diferencia producirá inevitablemente un quiebre social que
separará a las personas que tienen acceso a Internet de las que no lo tienen, y
esta brecha irá creciendo con el aumento de los servicios y posibilidades que
este medio ofrece. La proliferación de su uso tener una influencia directa en
la manera en que los profesionales de la educación deben diseñar el trabajo
escolar.
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